El Lorax primer cuento educación ambiental

Seguramente, El Lorax es el primer cuento de educación ambiental. Theodor Seuss Geisel (1904 – 1991), más conocido como Dr. Seuss, construyó una metáfora en la que expresaba una pasión por el medio ambiente frente al progreso sin límites. El autor cambió la paleta de colores primarios habitual, por el malva, el morado, el púrpura y el verde salvia. El libro causó sensación, y muchos críticos lo calificaron de cuento moralizante. A lo que Dr. Seuss respondió: «es imposible contar una historia sin una moraleja, los buenos ganan o ganan los malos». Aquí la moraleja podemos decir está en la necesidad de buscar los límites del crecimiento.

Es importante ubicar este cuento en su contexto temporal, en relación con el medio ambiente.  En 1960 Vance Packard (1914 – 1996) publica The Waste Makers, sobre el modelo consumista. Rachel Carson (1907 – 1964) publica Silent spring en 1962, sobre el impacto de los biocidas en los ecosistemas. Este libro que se considera el hito del movimiento ecologista. La conciencia ambiental nace así, en Estados Unidos, a principios de los años 60. En el inicio de los 70 comienza a celebrarse el Día de la Tierra, se establece la Agencia de Protección Ambiental, se prohíbe el uso del DDT… y se publica El Lorax. Los mundos de la literatura y el movimiento ambiental no han sido igual desde entonces.

Dr. Seuss se adelantó en el tiempo y el libro empezó a hacerse popular en la década de los 80, a la par que el movimiento ecologista explotaba. Theodor dijo que era su libro favorito. Parece ser que se inspiró en la profesión de su padre, que era supervisor de parques y responsable del Forest Park de Springfield —en la que se basan Los Simpson—.

Lorax cuento educación ambiental

Imagen: ilustraciones de El Lorax, primer libro de educación ambiental. El ecosistema del Dr. Seuss antes y después de la sobreexplotación de los recursos (Foto Natura y Cultura, colección La Orquídea de Darwin).

 

El Lorax refleja la situación ambiental de la época en que fue escrito. En su lanzamiento, Estados Unidos se encontraba envuelto en los problemas ambientales fruto de la década de los 60. La deforestación del noreste del Pacífico era el principal. Las empresas madereras talaban árboles de forma desmedida. Es evidente que la industria maderera no estaba contenta con el libro. Fue prohibido en muchas escuelas y bibliotecas en el entorno de las prósperas comunidades madereras. La industria patrocinó un libro de refutación The Truax, para hacer ver, a los más pequeños, la necesidad de talar madera.

 

Lorax y Truax deforestación y educación ambiental

Imagen: cubierta e ilustraciones de El Truax, una sátira de refutación de El Lorax. (Foto Natura y Cultura, colección La Orquídea de Darwin).

 

En ningún momento en El Lorax se dice «no talen árboles». El cuento, sencillamente, hace reflexionar y sensibiliza de los límites y los peligros del crecimiento desmedido. Retrata el proceso de agotamiento de los recursos, contaminación, desaparición de especies —es comedido al decir que se tienen que marchar, en lugar de que se extinguen—. La empresa quiebra, se pierde el recurso económico. Dr. Seuss consideraba que la sociedad precisa encontrar un equilibrio. Era consciente de que se vendieron millones de sus libros; que precisaron papel.

El Lorax fue considerado uno de los 10 mejores cuentos del milenio en una encuesta en internet en 2007, y uno de los 100 libros ilustrados del milenio en 2012. Es un libro básico para las listas de lectura infantil, por sus personajes curiosos, su lenguaje —característico de Seuss—. Por ello, podemos considerar El Lorax el primer cuento de educación ambiental. Por su maravillosa forma de promover la sostenibilidad, es más actual que nunca.

 

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