Hoy es un Día Mundial del Libro especial por la situación de pandemia debida al coronavirus. Las librerías pequeñas han tenido que cerrar al decretarse el estado de alarma nacional. No habrá el aluvión de novedades, ni firmas de autores, pocas rosas por Sant Jordi. Las librerías pequeñas sufrirán la merma económica que supone esta situación.

En este momento es importante recordar al «inventor del Día del Libro», Vicente Clavel (1888 – 1967), un editor, periodista y escritor nacido en Valencia. Trabajó en Valencia y en Barcelona, donde residió hasta su muerte. En Barcelona puso en marcha la iniciativa de esta celebración en 1926. Pero lo fundamental es recordar el objetivo que perseguía: facilitar el acceso a la cultura mediante los libros. Para ello contó con el apoyo de escritores, editores, bibliotecarios, librerías, personajes importantes de la época y las personas aficionadas a la lectura.

Es curioso que este año, por primera vez desde el año 1976, no se hará la entrega solemne del Premio Cervantes, en la Universidad de Alcalá de Henares. Este año, el premio es para Joan Margarit que dice en uno de sus versos:

«la libertad es una librería»

No olvidemos este poema y su gran transcendencia. Apostemos por las librerías pequeñas, de barrio, a la hora de buscar un libro. Y busquemos el modo de apoyarlas. Existen algunas propuestas, como los vales regalo para recoger los libros tras el confinamiento. Esta es una idea fundamental para un modelo de economía local sostenible, apoyar a los eslabones más débiles de la cadena —pequeñas librerías, editoriales y distribuidores…—, que siguen teniendo gastos pero escasos ingresos.

 

Foto biblioteca con Dra. Residu

Imagen: los libros y los cuentos juegan un papel importante en el tiempo de confinamiento por el coronavirus, ayudando a aprovechar el tiempo para el relax y la cultura (adaptada de rfi.fr ).

 

Muchos estamos aprovechando para leer, leer con nuestros hijos. Tenemos una oportunidad de oro para la animación lectora real: ser ejemplo, ahora que pasamos muchas horas con nuestros hijos e hijas. No decirles que lean. Que nos vean leer, no con el móvil consultando la curva del COVID-19 y las RRSS.

El coronavirus y la situación de confinamiento, es una oportunidad para la reflexión. Ahora tenemos tiempo de pensar en la importancia de la cultura, de la ciencia y el conocimiento para la humanidad. Cultura, ciencia y conocimiento que tienen la casa en las librerías, en los libros que allí viven. Y que son los que nos salvarán de este coronavirus y de los que puedan venir. Aunque ahora las librerías estén cerradas, que esto nos sirva para encontrar su valor.

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